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Infidelidad conyugal
| Mujer de 40 años
casada desde hace 10 se dirige a nuestra agencia
para solicitar la investigación por una presunta
infidelidad del marido, 45 años, profesional
de buena presencia y directivo de una multinacional.
El caballero viajaba a menudo por motivos de trabajo,
incluso al extranjero, los viajes nunca estaban
previstos, no tenía un horario fijo durante
la semana laboral. |
Las sospechas de la esposa nacieron a raíz de
pequeños indicios recogidos a lo largo del tiempo:
un número de teléfono memorizado entre
las últimas llamadas al móvil; un extraño
mensaje que había llegado al correo electrónico
con remitente desconocido y un testo con únicamente
ok; llamadas telefónicas al teléfono
fijo del domicilio de la pareja; tickets de restaurantes
o bares que indicaban dos consumiciones; objetos nuevos
encontrados entre las pertenencias del marido; repentinos
cambios de humor del marido tras conversaciones telefónicas
aparentemente por motivos profesionales, variación
de las costumbres del matrimonio.
Tras haber estudiado el caso y programado la intervención,
que requirió de la intervención de dos equipos
de agentes, aparatos electrónicos de como microcámaras,
transmisores alojados en la palma de la mano, equipo conectado
a las emisiones vía satélite, visor nocturno,
cámara a infrarrojos, sistema de grabación
continua time laps, micromicrófonos ambientales.
La investigación se prolongó durante
dos semanas llevando a un resultado positivo, las sospechas
de la mujer eran fundadas, el marido mantenía
una relación extraconyugal desde hacía
dos años con una mujer, profesional de 32 años
que se ocupaba de los intereses de la multinacional.
Ambos programaban los viajes de trabajo de modo que
viajaban ene el mismo período pero nunca juntos,
consiguiendo ocultar su relación durante bastante
tiempo a los respectivos cónyuges.
Control joven
| Dos cónyuges de, él
de 50 años, ella de 48, ambos educadores,
se dirigieron a nuestra agencia con la intención
de poner remedio a un problema de comunicación
con su propia hija, una chica de 18 años,
estudiante las superiores en un centro privado. |
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El mencionado problema impedía que los padres conocer
las compañías de la muchacha, la cual en
los últimos tiempos se había vuelto rebelde,
esquiva y permanentemente malhumorada. La chica recibía
lecciones particulares de inglés en casa de un
joven de 30 años que conocía el idioma como
lengua materna que, junto con sus padre, formaba parte
del círculo de amistades de la familia de la chica.
La joven frecuentaba además un curso de danza
moderna por las tardes en una escuela de danza.
Los padres de la muchacha sospechaban de posibles malas
compañías en la misma escuela de danza,
o bien a raíz de personas conocidas en ese ambiente.
Una vez estudiado el caso, se inició el control
que necesitó del empleo de un equipo de agentes
compatibles con el caso en cuestión, dada la
delicadeza de la investigación.
El control se produjo durante 3 semanas a fin de confirmar
los hechos de los que se tuvo conocimiento durante la
investigación.
La chica frecuentaba regularmente las clases en centro
de enseñanza superior privado, sus amistades
eran en su mayor parte femeninas, en la escuela de danza,
asistía regularmente a las clases, a las que
acudía junto a una amiga de su misma edad. No
tenía otras amistades fuera de la escuela de
danza.
El núcleo de la investigación se concentró
pues en las personas conocidas en el entorno familiar,
es decir, sobre le joven de lengua materna inglesa.
El control detectó que la muchacha había
mantenido con el joven una relación, durante
la que había quedado en estado. Persuadida por
éste había interrumpido el embarazo. De
esta experiencia había salido fuertemente afectada
paliando su desilusión y frustración utilizando
sustancias estupefacientes en el domicilio del joven.
Los padres de éste estaban al corriente de la
relación de su hijo con la hija de sus propios
amigos, pero habían considerado oportuno ocultar
los hechos.
Localización de persona
desaparecida
Un comerciante de 50
años se dirigió a nuestra agencia
a fin de intentar localizar a una mujer con la que
había tenido una relación de la que
había nacido una hija, 10 años antes.
La mujer ítaloamericana tenía ahora
unos 32 años y los únicos datos disponibles
eran su nombre, el lugar de la concepción,
y el nombre de la academia de arte y espectáculo
en la que seguía las lecciones en la época
de la relación. |
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Una vez estudiado el caso iniciamos la localización
que supuso una verdadera labor de inteligencia para
el que fue necesario el uso de dos equipos, uno en Italia
y el otro en los estados unidos, a fin de comprobar
los hechos que salieron a la luz a raíz de la
investigación. La localización tuvo un
resultado positivo.
La mujer, tras haber permanecido en Italia durante unos
2 años, prosiguiendo sus estudios en diferentes
escuelas artísticas italianas y trabajando en
locales nocturnos para pagarse su formación,
fue localizada en estados unidos, en Boston concretamente,
donde vive con su hija y trabaja en una compañía
teatral.
Control joven
| Recibimos un aviso urgente a nuestro
número gratuito procedente de una mujer que
se encontraba en un fuerte estado de agitación.
encargamos a uno de nuestros agentes que se dirigiera
al domicilio de la misma que nos recibió
en casa junto a su marido. |
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Ambos explicaban los motivos de la llamada acaecida
de forma tan urgente. Su hijo, que había alcanzado
recientemente la mayoría de edad, había
empezado a tener un comportamiento extraño y
asocial.
Si antes era alegre y despreocupado, ahora se había
vuelto pensativo, nervioso e irascible. A menudo agredía
a sus propio padres y se enfurecía rompiendo
todo lo que encontraba a su paso.
Tras haber analizado con los padres todos los pequeños
detalles, suministramos a los padres diferentes aparatos
para el control del muchacho en el interior de la vivienda
(línea telefónica, ordenador) controlando
de este modo cualquier situación en la que el
joven pudiera hablar mientras se encontraba en el domicilio.
Así se iniciaba la investigación durante
la que se realizaba un informe completo constituido
de filmaciones y fotografías del joven en sus
salidas.
Tras cerca de un mes salió a la luz una situación
muy negativa. El joven acostumbraba a consumir sustancias
estupefacientes, alcohol, psicofármacos, alucinógenos.
Frecuentaba jóvenes drogadictos y muchachos que
vagabundeaban sin una vivienda fija. A menudo sufría
ataques de cólera extrema contra personas y cosas.
Puestos sobre aviso los padres acerca de las circunstancias
altamente peligrosas, decidieron internarlo en un centro
de rehabilitación especializado en al recuperación
de jóvenes drogadictos. Después de algún
tiempo el joven pudo ser reinsertado totalmente recuperado.
Daños y molestias
Una mujer joven, de 28 años, se dirigió
a nuestra agencia. Desde hacía un tiempo encontraba
el coche y la puerta de su casa dañados y cubiertos
de inscripciones obscenas. Ello la llevó a ponerse
en contacto con nosotros para resolver el problema.
Después de haber comprobado las sospechas de
la mujer, pusimos bajo su control determinados equipos
de alto nivel tecnológico que estaban en condiciones
de pasar desapercibidos incluso para la mirada más
atenta. Tales dispositivos fueron instalados por nosotros
tanto en la puerta de casa como en el vehículo.
Precisamente gracias a tales aparatos fue posible identificar
a los autores de los daños que fueron perseguidos
por la autoridad competente por sus delitos.
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