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Autorización de la Jefatura Superior de Policia
nùm. 2992A/93

Infidelidad conyugal

Mujer de 40 años casada desde hace 10 se dirige a nuestra agencia para solicitar la investigación por una presunta infidelidad del marido, 45 años, profesional de buena presencia y directivo de una multinacional. El caballero viajaba a menudo por motivos de trabajo, incluso al extranjero, los viajes nunca estaban previstos, no tenía un horario fijo durante la semana laboral.
Las sospechas de la esposa nacieron a raíz de pequeños indicios recogidos a lo largo del tiempo: un número de teléfono memorizado entre las últimas llamadas al móvil; un extraño mensaje que había llegado al correo electrónico con remitente desconocido y un testo con únicamente ‘ok’; llamadas telefónicas al teléfono fijo del domicilio de la pareja; tickets de restaurantes o bares que indicaban dos consumiciones; objetos nuevos encontrados entre las pertenencias del marido; repentinos cambios de humor del marido tras conversaciones telefónicas aparentemente por motivos profesionales, variación de las costumbres del matrimonio.

Tras haber estudiado el caso y programado la intervención, que requirió de la intervención de dos equipos de agentes, aparatos electrónicos de como microcámaras, transmisores alojados en la palma de la mano, equipo conectado a las emisiones vía satélite, visor nocturno, cámara a infrarrojos, sistema de grabación continua time laps, micromicrófonos ambientales.

La investigación se prolongó durante dos semanas llevando a un resultado positivo, las sospechas de la mujer eran fundadas, el marido mantenía una relación extraconyugal desde hacía dos años con una mujer, profesional de 32 años que se ocupaba de los intereses de la multinacional. Ambos programaban los viajes de trabajo de modo que viajaban ene el mismo período pero nunca juntos, consiguiendo ocultar su relación durante bastante tiempo a los respectivos cónyuges.

Control joven

Dos cónyuges de, él de 50 años, ella de 48, ambos educadores, se dirigieron a nuestra agencia con la intención de poner remedio a un problema de comunicación con su propia hija, una chica de 18 años, estudiante las superiores en un centro privado.
El mencionado problema impedía que los padres conocer las compañías de la muchacha, la cual en los últimos tiempos se había vuelto rebelde, esquiva y permanentemente malhumorada. La chica recibía lecciones particulares de inglés en casa de un joven de 30 años que conocía el idioma como lengua materna que, junto con sus padre, formaba parte del círculo de amistades de la familia de la chica.

La joven frecuentaba además un curso de danza moderna por las tardes en una escuela de danza.
Los padres de la muchacha sospechaban de posibles malas compañías en la misma escuela de danza, o bien a raíz de personas conocidas en ese ambiente.
Una vez estudiado el caso, se inició el control que necesitó del empleo de un equipo de agentes compatibles con el caso en cuestión, dada la delicadeza de la investigación.
El control se produjo durante 3 semanas a fin de confirmar los hechos de los que se tuvo conocimiento durante la investigación.
La chica frecuentaba regularmente las clases en centro de enseñanza superior privado, sus amistades eran en su mayor parte femeninas, en la escuela de danza, asistía regularmente a las clases, a las que acudía junto a una amiga de su misma edad. No tenía otras amistades fuera de la escuela de danza.

El núcleo de la investigación se concentró pues en las personas conocidas en el entorno familiar, es decir, sobre le joven de lengua materna inglesa.
El control detectó que la muchacha había mantenido con el joven una relación, durante la que había quedado en estado. Persuadida por éste había interrumpido el embarazo. De esta experiencia había salido fuertemente afectada paliando su desilusión y frustración utilizando sustancias estupefacientes en el domicilio del joven.
Los padres de éste estaban al corriente de la relación de su hijo con la hija de sus propios amigos, pero habían considerado oportuno ocultar los hechos.


Localización de persona desaparecida

Un comerciante de 50 años se dirigió a nuestra agencia a fin de intentar localizar a una mujer con la que había tenido una relación de la que había nacido una hija, 10 años antes.
La mujer ítaloamericana tenía ahora unos 32 años y los únicos datos disponibles eran su nombre, el lugar de la concepción, y el nombre de la academia de arte y espectáculo en la que seguía las lecciones en la época de la relación.

Una vez estudiado el caso iniciamos la localización que supuso una verdadera labor de inteligencia para el que fue necesario el uso de dos equipos, uno en Italia y el otro en los estados unidos, a fin de comprobar los hechos que salieron a la luz a raíz de la investigación. La localización tuvo un resultado positivo.
La mujer, tras haber permanecido en Italia durante unos 2 años, prosiguiendo sus estudios en diferentes escuelas artísticas italianas y trabajando en locales nocturnos para pagarse su formación, fue localizada en estados unidos, en Boston concretamente, donde vive con su hija y trabaja en una compañía teatral.

Control joven

Recibimos un aviso urgente a nuestro número gratuito procedente de una mujer que se encontraba en un fuerte estado de agitación. encargamos a uno de nuestros agentes que se dirigiera al domicilio de la misma que nos recibió en casa junto a su marido.

Ambos explicaban los motivos de la llamada acaecida de forma tan urgente. Su hijo, que había alcanzado recientemente la mayoría de edad, había empezado a tener un comportamiento extraño y asocial.
Si antes era alegre y despreocupado, ahora se había vuelto pensativo, nervioso e irascible. A menudo agredía a sus propio padres y se enfurecía rompiendo todo lo que encontraba a su paso.
Tras haber analizado con los padres todos los pequeños detalles, suministramos a los padres diferentes aparatos para el control del muchacho en el interior de la vivienda (línea telefónica, ordenador) controlando de este modo cualquier situación en la que el joven pudiera hablar mientras se encontraba en el domicilio.

Así se iniciaba la investigación durante la que se realizaba un informe completo constituido de filmaciones y fotografías del joven en sus salidas.
Tras cerca de un mes salió a la luz una situación muy negativa. El joven acostumbraba a consumir sustancias estupefacientes, alcohol, psicofármacos, alucinógenos. Frecuentaba jóvenes drogadictos y muchachos que vagabundeaban sin una vivienda fija. A menudo sufría ataques de cólera extrema contra personas y cosas.

Puestos sobre aviso los padres acerca de las circunstancias altamente peligrosas, decidieron internarlo en un centro de rehabilitación especializado en al recuperación de jóvenes drogadictos. Después de algún tiempo el joven pudo ser reinsertado totalmente recuperado.

Daños y molestias

Una mujer joven, de 28 años, se dirigió a nuestra agencia. Desde hacía un tiempo encontraba el coche y la puerta de su casa dañados y cubiertos de inscripciones obscenas. Ello la llevó a ponerse en contacto con nosotros para resolver el problema.
Después de haber comprobado las sospechas de la mujer, pusimos bajo su control determinados equipos de alto nivel tecnológico que estaban en condiciones de pasar desapercibidos incluso para la mirada más atenta. Tales dispositivos fueron instalados por nosotros tanto en la puerta de casa como en el vehículo. Precisamente gracias a tales aparatos fue posible identificar a los autores de los daños que fueron perseguidos por la autoridad competente por sus delitos.

 
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